Puede que no sea tan elegante como Veneto, ni tan romántico como desde hace años Hollywood muestra la Toscana, pero pocos saben que dejar fuera la región de Emilia – Romagna en cualquier viaje que se realice por Italia sería un muy grande error.

Emilia-Romagna tiene de todo y para todos

Ubicada  en el corazón del norte de Italia, la región de Emilia-Romagna tiene todo lo que una persona puede pedir a un viaje de este estilo, desde algunas ciudades vibrantes hasta pueblos que se han sumergido en el tiempo, desde el arte renacentista hasta los museos que atesoran Ferraris de todas las épocas, paisajes, historia, arquitectura y una gastronomía auténtica que es capaz de enamorar incluso hasta al más reticente de todos los comensales, completando así la gran oferta de esta región.

Este es un top 5 de las experiencias que ningún viajero debe perderse:

1. Perderte en las calles de Bolonia

BoloniaSi hay un punto de partida para empezar con tu recorrido por la región, ese sin duda es Bolonia, la capital de Emilia – Romagna, Conocida también como la roja, por el color en sus tejados y por tener gran afinidad política con la izquierda.

También se le conoce como “la docta”, por ser la sede de la universidad más antigua de toda Europa y como “la gorda”, por su excepcional gastronomía, aparte de que Bolonia es una de las mejores ciudades medievales conservadas de toda Italia.

Puedes visitar la Plaza de Neptuno que se encuentra en el centro de la ciudad, hasta el Barrio Judío, ubicado cerca de las Dos Torres o visitar los canales, ya que su casco histórico es un circuito realmente lleno de sorpresas.

La mejor manera de descubrirlo claramente es caminando entre sus calles, puede ser con un circuito guiado o simplemente perdiéndote entre los pórticos, ya que Bolonia se jacta de ser la ciudad con la mayor cantidad de arcos en todo el mundo, siendo la capital de la región una alternativa excelente frente a todos los clásicos de Italia.

2. Comer hasta decir basta

No debes caer en modestias o vergüenzas, no existe un viajero que llegue hasta estas latitudes sin ánimos de ser glotón y es que no es para menos, allí la gastronomía es uno de los atractivo más importantes de la región, que no se limita solo a los clásicos.

Además del Reginiato, del Módena, del Parmesano, del Aceto Balsámico y de la clásica salsa ragú, la carta te ofrece una amplia variedad de platos, como tortellini, capelacci, piaditas, lasagne, prosciuto y la lista es interminable además de sabrosa, y capaz de complacer los gustos de los distintos comensales.

3. Visitar las Iglesias de Ravenna.

Iglesia RavennaLa ciudad fue en su momento la capital del Imperio Romano de Occidente, del Imperio Bizantino en Europa y del  Reino Godo bajo Teodorico.

Ir de visita a Ravenna implica, necesariamente, alzar el cuello y perderse entre el perfecto caleidoscopio de sus techos, donde se representan los pasajes bíblicos,  la Basílica di San Apollinare Nuevo, el Mausoleo di Galla Placidia, la Basílica di San Apollinare in Classe y la Basílica di San Vitale, que son tan solo algunos imperdibles de la ciudad.