La exposición a la luz solar permite que nuestro cuerpo produzca vitamina D. Para la mayoría de las personas de tez blanca, basta con unos 10-15 minutos de exposición a la luz solar en la cara, las manos y los antebrazos, siendo eso es suficiente para mantener los niveles de vitamina D a raya.

Una exposición prolongada al sol es definitivamente mala para todo tipo de piel

Cuanto más cerca del ecuador vivas eso va a significar que debe ser más corto el tiempo de exposición al sol. Sin embargo, las personas de piel oscura o muy pigmentada y que viven en las latitudes del norte se pueden beneficiar de una exposición al sol más moderada para asegurar el mantenimiento corporal interno de los niveles adecuados de vitamina D.

El daño de la piel por la exposición al sol

Los efectos a corto plazo de la piel expuesta a la radiación UV son el desarrollo de pecas y erupciones cutáneas y a corto plazo, la exposición excesiva a la radiación UV causa quemaduras por el sol, enrojecimiento, dolor y, en casos graves, ampollas y quemaduras de segundo grado.

Entre los efectos a largo plazo del tiempo de exposición a la radiación UV, estén o no asociados a las quemaduras solares, se cuenta con el aceleramiento del envejecimiento de la piel, haciendo que esta se vea seca, arrugada, suelta y sin brillo.

También es la causa de los cambios en la pigmentación, comúnmente conocidos como manchas de envejecimiento. También puede causar cambios en las células de la piel, lo que puede conducir al cáncer de piel.

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Cómo se defiende la piel del bronceado, lunares y pecas

La piel es la cubierta protectora externa del cuerpo. Se compone de 3 capas: epidermis, dermis y grasa, siendo la capa más superficial la llamada epidermis.

La piel se defiende de la radiación UV a través de un engrosamiento de la epidermis externa, formando una capa de queratina. Las células vivas producidas por los niveles inferiores de la epidermis son empujadas poco a poco a la superficie.

Y esas células, cuando llegan a la superficie, se vuelven más y más secas y se produce entonces la queratina como sustancia que ayuda a protegernos del calor y el frío.

La epidermis también contiene células especializadas llamadas melanocitos. Estos producen el pigmento de melanina típico de piel oscura, que da a nuestra piel una cierta protección de la exposición.

Esta producción de melanina es la respuesta corporal a la radiación UV, que muchos llamamos bronceado y es ahora cuando podemos entender los orígenes de la palabra bronceado: un engrosamiento y oscurecimiento de la piel.

El bronceado indica nada menos que daño solar y la gama de Lierac Magnificence te ayudan a proteger tu piel de ese daño solar, así que no esperes más para cuidar tu piel en condiciones.

Los lunares se producen cuando los melanocitos se agrupan, siendo por lo general manchas pigmentadas ovaladas o redondas, con un borde liso y color normal y de 20 a 40 es el número medio de lunares de un adulto.

Los productos cosméticos de alta tecnología, como la gama de Lierac Magnificence te ayudan a proteger la piel de los efectos de los rayos UV. Recuerda que la piel es un órgano importante al que debemos darle especial atención todos los días.